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DECOCCIÓN

Esta solución, también se le llama cocimiento, y es una forma de dosificación farmacéutica extemporánea, que consiste en un líquido acuoso extractivo obtenido por la acción continuada del agua destilada sobre las drogas, a temperatura de ebullición.

En general se consideran dos variantes, según se trate de drogas no alcaloídicas o alcaloídicas.

Para drogas no alcaloídicas se sigue el siguiente procedimiento:

Se depositan 50 g de droga en un recipiente, que debe tener tapa y no reaccionar con soluciones orgánicas. Se añaden 50 g de agua destilada fría, procurando humedecer la droga homogéneamente. Tapar y dejar reposar durante 5 minutos, luego se agregan 450 g de agua destilada fría, mezclar bien y dejar en maceración 10 minutos agitando frecuentemente. Colar y añadir 500 g de agua destilada al marco de la maceración previa, calentar 15 minutos (para drogas de organografía blanda: flores, hojas, sumidades floridas) o 30 minutos (para drogas de organografía dura: cortezas, leños, raíces duras o semillas). Dejar enfriar 30 minutos y colar adecuadamente. Completar los líquidos anteriormente recogidos con las aguas de lavado del filtro hasta un peso de 1.000 g.

En el caso de drogas alcaloídicas, la Faramacopea Europea IX indica: opérese con las drogas dividas en polvo intermedio con un tamiz, como en el caso anterior, pero añadiendo a los 50 g de agua una cantidad de ácido cítrico que equivalga en peso al de los alcaloides que se presupone hay en la droga que va a ser sometida a la extracción.

La decocción o cocimiento se aplica con preferencia para drogas compactas y duras, en las que el acceso del agua a los principios activos está dificultado por la estructura histológica de la droga, y también cuando los principios precisan de calor continuado para su disolución. Por ello es frecuente que al enfriarse, incluso ligeramente, el cocimiento se enturbie apareciendo sedimentos. Además hay que considerar que el calentamiento prolongado destruye principios termolábiles y hace que se pierdan los volátiles, como ocurre con los aceites esenciales.

Las decocciones se emplean tanto por vía interna como externa. En ocasiones, también pueden ser utilizadas como vehículo en otras formas de dosificación farmacéutica.

La siguiente poción antitusígena es un buen ejemplo de ello.

Procedimiento: obtener el cocimiento de altea según la F.E. IX y añadirlo al jarabe simple. Incorporar esta solución a la mezcla de extractos fluidos.


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