Los supositorios son formas de dosificación farmacéutica de consistencia sólida, con forma ovoide, cónica orientada a la aplicación a través del ano, donde se funde en el recto a la temperatura y liberan los principios activos ingresando por las venas hemorroidales en la circulación sanguínea y a través de los vasos linfáticos rectos en el canal linfático.
También se consigue una acción local a nivel de la mucosa rectal.
Los excipientes liposolubles más utilizados son la manteca de cacao y los glicéridos sintéticos comercializados bajo diversos nombres y con variadas posibilidades respecto a su comportamiento físico-químico.
Como excipientes hidrosolubles de emplean diversos polietilenglicoles. La manteca de cacao retiene los principios liposolubles y forma una barrera que dificulta la absorción, de modo que ésta es lenta. Por ello, cuando se busca una absorción rápida se utilizan polietilenglicoles.
En ocasiones interesa que el supositorio no se funda, sino que se disuelva en las secreciones de la mucosa rectal, con el fin de ejercer una acción local prolongada sobre ella, en estos casos se usa la gelatina glicerrolada.
Los supositorios para adultos, pesan entre 2 y 3 gramos y sus dimensiones más frecuentes son 3,5 x 1,2 cm.
Los infantiles pesan entre 1 y 2 gramos y miden generalmente 2,5 x 0,8-1 cm.
Supositorios antiespasmódicos de beIladona:
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0,1 g 30 g |
Para un supositorio nº 10