Los Jarabes son preparaciones líquidas compuestas en su mayor parte por una solución acuosa casi saturada de azúcar.
La cantidad de sacarosa es alta equivalente al 64 % en peso.
Tienen la ventaja de su sabor agradable, que encubre otros sabores indeseables, y su alta estabilidad física y química frente a posibles alteraciones microbiológicas, por su elevada presión osmótica.
A pesar de lo anterior deben usarse conservantes, como los parabenos, para evitar contaminaciones por hongos.
Hay que distinguir entre jarabe simple y jarabe medicamentoso.
El primero se prepara según la Farmacopea Española IX de la siguiente forma:
Forma de preparación: disuélvase en frío y fíltrese.
Los jarabes medicamentosos tienen una composición más compleja y se pueden preparar disolviendo la sustancia medicamentosa en jarabe simple F.E. IX, tal como se muestra en los siguientes ejemplos:
Forma de preparación : Se disuelve el eucaliptol en el extracto fluido de eucalipto y por otra parte se disuelve el ácido ascórbico en una porción del jarabe simple. Se incorporan las dos fracciones mezclándolas y se añade el resto del jarabe simple.
El jarabe puede prepararse por disolución del azúcar en la sustancia medicamentosa si ésta es líquida. De lo contrario, si se mezclase la sustancia medicamentosa líquida con el jarabe simple, la concentración de sacarosa quedaría reducida con la consiguiente pérdida de estabilidad.
Los jarabes pueden prepararse de diversas formas:
Con distintas aguas destiladas aromáticas tales como las de cidra, yemas de pino, tilo, saúco, etc.