Los extractos secos se obtienen por evaporación total del disolvente hasta conseguir un producto con textura de polvo.
Son productos bastante concentrados respecto de la droga de partida, con equivalencias variables pero que oscilan entre 4:1 y 10:1. Tienen la gran ventaja de permitir una buena dosificación, siendo muy adecuados para preparar cápsulas.
Como inconveniente destaca su carácter higroscópico, que dificulta la manipulación y sobre todo la conservación una vez se ha abierto el envase original.
Al tratarse de productos hasta cierto punto concentrados, se comercializan valorados con indicación de su contenido en principios activos.
Recientemente se han perfeccionado las técnicas de evaporación del disolvente, preparándose los denominados extractos secos nebulizados, que son básicamente similares a los extractos secos tradicionales, aunque presentan algunas ventajas, sobre todo por ser algo menos higroscópicos.