Los elixires son formas de dosificación farmacéutica líquidas para administración oral obtenidas con un excipiente hidroalcohólico edulcorado y por lo general aromatizado. La proporción de alcohol más usual se encuentra entre el 15 y el 20 %.
A los disolventes principales (alcohol y agua) se añaden según los casos otros coadyuvantes como el glicerol, el sorbitol y el jarabe simple entre otros.
Ejemplo: elixir para enjuagues bucales a usar diluido en agua.