Es un procedimiento para preparar de manera más simple la decocción. En general se procede de la siguiente forma:
Se calientan al fuego en un recipiente adecuado 100 g de agua. Una vez alcanzado el punto ebullición, se agrega la hierba y se tapa el recipiente, dejando hervir de 5 a 20 minutos, lo que depende de cada planta en particular. Se apaga el fuego y se deja en maceración por 15 minutos.
Luego se cuela y el líquido obtenido se consume endulzado si se desea, de preferencia con miel. Al igual que la decocción, el decocto es una forma extemporánea que debe consumirse prontamente y y en lo posible caliente para evitar la precipitación de principios activos, que forman sedimentos con la consiguiente pérdida de efecto terapéutico.
En términos prácticos las medidas a utilizar son 1 cucharada sopera de droga por taza, de agua, si bien hay variaciones en función de la densidad de la droga.
En determinados casos, cuando se trata de drogas muy activas o con principios potencialmente tóxicos, se recurre a la preparación de decoctos menos concentrados, empleando 2 g de droga por 100 a de agua, lo que equivale aproximadamente a 1 cucharita de café de droga por taza de agua.
Los decoctos se emplean tanto por vía interna como externa. En general la dosificación para administración oral es de 2-3 tazas/día, antes, después o entre las comidas dependiendo de cada caso concreto.